Open Banking y contenido de viajes: nuevas oportunidades para bancos y neobancos
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febrero 17, 2026

Open Banking y contenido de viajes: nuevas oportunidades para bancos y neobancos

Clara Martin

Clara Martin

 

 

El sector turístico ha experimentado transformaciones profundas en la última década, pero ninguna tan silenciosa y potente como la que está ocurriendo ahora mismo en la intersección de las finanzas y la tecnología. La llegada del Open Banking, o banca abierta, ha dejado de ser un concepto técnico para convertirse en el motor de una nueva generación de servicios. Para los bancos tradicionales y los neobancos, esta evolución representa una oportunidad de oro para dejar de ser simples depósitos de dinero y transformarse en compañeros de viaje esenciales para el usuario.

A medida que los consumidores demandan experiencias más fluidas, la capacidad de compartir datos financieros de forma segura mediante APIs está permitiendo que el ecosistema de viajes se personalice hasta niveles nunca vistos. Ya no se trata solo de comprar un billete de avión, sino de cómo la entidad financiera puede facilitar todo el proceso, desde el ahorro previo hasta el último gasto realizado en una cafetería de una ciudad extranjera.

 

La revolución de los datos abiertos

El concepto de Open Banking se basa en la premisa de que los datos financieros pertenecen al cliente y no a la institución. Bajo normativas como la PSD2 en Europa, los usuarios pueden autorizar a terceros para que accedan a su información bancaria. En el contexto de los viajes, esto significa que una aplicación de reserva de hoteles o un neobanco puede analizar los hábitos de consumo para ofrecer productos específicos en el momento preciso.

La integración de servicios financieros en las plataformas de turismo permite reducir la fricción en los pagos y mejorar la conversión. Cuando un banco detecta que un cliente está ahorrando de forma recurrente con el concepto vacaciones, tiene la posibilidad de intervenir de manera proactiva. Aquí es donde los servicios integrados marcan la diferencia. Las entidades pueden asociarse con plataformas tecnológicas para ofrecer seguros de viaje personalizados o financiación instantánea sin que el usuario tenga que salir de su aplicación bancaria.

 

Ventajas para el viajero moderno

El perfil del turista actual es digital y busca la inmediatez. La banca abierta facilita herramientas como la agregación de cuentas, que permite ver todo el presupuesto disponible para una escapada desde una única interfaz. Además, la personalización que permiten los algoritmos de análisis de datos ayuda a evitar ofertas genéricas que el usuario suele ignorar.

Uno de los mayores beneficios se encuentra en la gestión de las divisas. Los neobancos han liderado este camino, ofreciendo tipos de cambio interbancarios y eliminando las comisiones ocultas. Al utilizar el Open Banking, estas entidades pueden verificar la solvencia del cliente en tiempo real y ofrecer límites de gasto más flexibles o créditos rápidos para imprevistos durante la estancia en el extranjero. Esto genera una sensación de seguridad que refuerza la lealtad del cliente hacia su entidad financiera.

 

Hacia la superapp financiera

La tendencia global apunta hacia la creación de las llamadas superapps. Instituciones como Revolut o Klarna están expandiendo sus fronteras para incluir mercados de viajes completos dentro de sus aplicaciones. Ya no es necesario acudir a una agencia externa; el usuario puede buscar, reservar y pagar su alojamiento directamente desde su cuenta bancaria. Esta estrategia no solo aumenta el tiempo de permanencia en la aplicación, sino que genera una cantidad ingente de datos valiosos sobre las preferencias del consumidor.

Las entidades financieras tradicionales están observando este movimiento con atención y comenzando a replicar el modelo. La clave reside en la colaboración tecnológica. Al conectarse con proveedores de contenido de viajes, los bancos pueden ofrecer programas de recompensas vinculados directamente al gasto real. Por ejemplo, recibir un reembolso automático (cashback) al pagar en determinados restaurantes o museos, gracias a la trazabilidad que permiten los sistemas de banca abierta.

 

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El futuro del gasto en destino

La oportunidad no termina cuando el viajero llega a su destino. De hecho, es ahí donde la banca abierta muestra su mayor potencial. La capacidad de ofrecer servicios basados en la ubicación geográfica y el historial de gasto abre la puerta a una asistencia en tiempo real. Si un cliente utiliza su tarjeta en una estación de tren, el banco podría sugerirle automáticamente la compra de un abono de transporte local o informarle sobre los beneficios de su seguro de viaje en esa región específica.

El uso de inteligencia artificial aplicada a los datos de la banca abierta permitirá predecir necesidades futuras. Si el sistema detecta un patrón de gasto elevado en los primeros días del viaje, puede enviar alertas de presupuesto o sugerir opciones de ocio más económicas. Esta visión proactiva convierte al banco en un asesor financiero de bolsillo, elevando la experiencia del viaje y minimizando el estrés relacionado con el dinero.

En definitiva, la unión entre el contenido de viajes y las finanzas abiertas está redefiniendo los límites de ambas industrias. Las entidades que logren integrar estos servicios de forma ética y transparente no sólo captarán más cuota de mercado, sino que se convertirán en parte fundamental de los recuerdos y experiencias de sus clientes. El viaje ya no empieza en el aeropuerto, sino en la aplicación bancaria donde nace el primer impulso de explorar el mundo.

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